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IMC y peso ideal: cómo interpretarlos correctamente

El Índice de Masa Corporal (IMC) es la herramienta más utilizada en todo el mundo para evaluar el peso en relación a la estatura, pero tiene limitaciones importantes que conviene conocer. Te explicamos cómo calcularlo, qué significa cada rango y cómo el peso ideal varía según tu constitución y composición corporal.

El Índice de Masa Corporal (IMC) se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. La fórmula es: IMC = peso (kg) / altura² (m²). Por ejemplo, una persona que pesa 70 kg y mide 1,70 m tiene un IMC de 70 / (1,70 × 1,70) = 24,2, que se sitúa en el rango de peso normal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica el IMC en adultos en las siguientes categorías: por debajo de 18,5 indica bajo peso; entre 18,5 y 24,9, peso normal; entre 25 y 29,9, sobrepeso; entre 30 y 34,9, obesidad grado I; entre 35 y 39,9, obesidad grado II; y por encima de 40, obesidad mórbida o grado III. Estos rangos son válidos para adultos a partir de los 18 años, independientemente del sexo, aunque algunos estudios sugieren diferencias entre hombres y mujeres.

El IMC tiene limitaciones importantes que es fundamental conocer para interpretarlo correctamente. La más relevante es que no distingue entre masa grasa y masa muscular. Un deportista de élite con gran desarrollo muscular puede tener un IMC de 27 o 28 y estar en perfecto estado de salud, mientras que una persona sedentaria con IMC de 23 puede tener un porcentaje de grasa corporal elevado y mayor riesgo cardiometabólico. También ignora la distribución de la grasa corporal: la grasa abdominal (obesidad visceral) es mucho más peligrosa para la salud cardiovascular que la grasa periférica.

El peso ideal es un concepto complementario al IMC que tiene en cuenta la estatura, el sexo y, en algunas fórmulas, también la constitución corporal. La fórmula más utilizada en España es la de Lorentz: para hombres, peso ideal = talla (cm) - 100 - [(talla - 150) / 4]; para mujeres, peso ideal = talla (cm) - 100 - [(talla - 150) / 2]. Existen otras fórmulas, como la de Broca, Brocca revisada o Hamwi, que ofrecen valores ligeramente distintos. Ninguna es perfecta, y todas deben interpretarse como rangos orientativos.

Para una evaluación más precisa de la composición corporal, los profesionales de la salud utilizan técnicas adicionales. La medición del perímetro de la cintura es una de las más sencillas y útiles: un perímetro superior a 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres indica riesgo cardiovascular elevado. La relación cintura-cadera también aporta información valiosa. Para evaluaciones más precisas se utilizan básculas de bioimpedancia, que estiman el porcentaje de grasa y masa muscular, o técnicas más sofisticadas como la absorciometría de rayos X de doble energía (DEXA).

En niños y adolescentes, el IMC se interpreta de forma diferente. En lugar de valores absolutos, se utilizan percentiles específicos para la edad y el sexo. Un niño está en normopeso si su IMC se sitúa entre el percentil 5 y el 85; entre el 85 y el 95 se considera sobrepeso; y por encima del percentil 95 se diagnostica obesidad.

Mantener un peso saludable requiere un enfoque integral que combine una alimentación equilibrada con actividad física regular. Los expertos en nutrición recomiendan no obsesionarse con los números en la báscula y prestar más atención a hábitos sostenibles: dormir bien, gestionar el estrés, mantener masa muscular con entrenamiento de fuerza y controlar periódicamente los marcadores de salud metabólica como la glucemia en ayunas, los triglicéridos y el colesterol.

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